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La biomimética es una de los ámbitos más interesantes y con mayor potencial investigador. Esta disciplina estudia las geometrías naturales para su aplicación en diseños eficientes multidisciplinares. Existen numerosos casos de éxito, en los cuales la traslación del mundo natural ha producido interesantísimos dispositivos, productos, sistemas industriales o servicios para el usuario.

Por ejemplo, la piel del tiburón en relación a la reducción de fricción con el agua. La utilización de texturas para reducir la capa límite es una solución manejada en particular en la ingeniería aeronáutica. Estas investigaciones son la base para el desarrollo de diseño de fuselajes con pequeñas hendiduras conocidas como riblets, que reducen la fricción con las masas de aire. Por otro lado, en los últimos años investigadores alemanes han experimentado en torno a la geometría de la piel de tiburón para desarrollar una pintura con nanopartículas dispuestas para la recreación de la piel del escualo, y ser aplicada en el camp o de la aeronáutica.

Las aves y los insectos son objeto de múltiples estudios al propósito de conocer en detalle sus habilidades en el vuelo. Al respecto, los trenes bala japoneses son receptores de varias de estas investigaciones, aplicando en su diseño soluciones basadas en geometrías orgánicas. La cabeza motriz de los trenes bala japoneses imita el pico del martín pescador, en base a la enorme capacidad que tiene este pájaro para hacer incursiones en el agua a gran velocidad y con gran sigilo. Los resultados conseguidos han conseguido reducir el ruido generado a los niveles estipulados en la normativa de contaminación acústica.

Otro comportamiento que inspira reflexión es el comportamiento de las hormigas y sus extensas redes de comunicación. Compartimos con vosotros el siguiente post, Las hormigas ayudan a solucionar los problemas de contaminación de las ciudades